sábado, 23 de marzo de 2013

Entrada triunfal de Jesús a Jerusalén


Pasaje bíblico: Mateo 21:1-11

Textos relacionados: Zacarías 9:9 -Lucas 19:29-44
Mensaje:
Pocos días antes de su sufrimiento en la cruz [lo que se conoce como "La Pasión"], Jesús entró en la ciudad de Jerusalén en medio de las alabanzas y de la popularidad de la gente. Su entrada a Jerusalén no fue por casualidad ni por capricho de Jesús. Sino que Él lo hizo para cumplir la voluntad perfecta de Dios
Tres hechos importantes en cuanto a su entrada a Jerusalén.
El primer hecho
El primer hecho es que la entrada de Jesús montando un asno había sido profetizada en las Escrituras. Aproximadamente quinientos años antes de que Él naciera, el profeta Zacarías escribió:
"He aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna." [Zacarías 9:9].
Para cumplir con lo dicho por el profeta, Jesucristo entró montado sobre un asno. Él, como Hijo de Dios, pudo haber entrado a Jerusalén de la manera más fastuosa, pero para cumplir con la Palabra de Dios se humilló a sí mismo entrando sobre un borrico.
De la manera más humilde, Jesucristo no sólo entró a Jerusalén montando un asno, sino que también fue obediente hasta la muerte para salvarnos, cumpliendo así con la voluntad del Padre (Mateo 26:39,42 –En Getsemaní).
El que haya entrado montado sobre un asno pone de manifiesto su humildad. Pudo haber entrado en la ciudad acompañado de una hueste de ángeles y con gran sonido de trompetas, pero entró humilde, y cabalgando sobre un asno (Zacarías 9:9; Mateo 21:5). Antes de su entrada a Jerusalén, Él dijo de sí mismo a sus discípulos y al pueblo:
Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón (Mateo 11:29).
Como ya hemos visto, las palabras y los hechos de Jesús eran completamente diferentes a los de los escribas y fariseos. Nosotros hoy, como creyentes y seguidores de Él, debemos ser humildes ante Dios y ante las personas, como Jesús nos lo enseñó.
El Segundo hecho
El Segundo hecho es: "El Jesús que recibió alabanzas.Cuando Jesús entró en Jerusalén, una gran multitud lo aclamó: ¡Hosanna en las alturas! Hosanna significa "sálvanos ahora".
En ese tiempo, Israel estaba bajo el dominio del Imperio Romano. El pueblo estaba oprimido y los judíos eran explotados como esclavos por el gobierno romano. Como Jesús se presentó y realizó milagros bajo tales circunstancias, los judíos pensaron que Él sería el libertador que los salvaría del Imperio Romano. En otras palabras, los judíos no comprendieron el propósito de la venida de Jesucristo a la tierra. El vino para dar vida y libertad a toda la humanidad. Jesucristo vino para vivificar nuestra alma marchita mediante su preciosa sangre derramada sobre la cruz, y para que pudiéramos recibir de Él la bendición de una vida abundante.
Sin embargo, los israelitas sufrieron una gran decepción cuando se dieron cuenta de que Jesús no sería su libertador del Imperio Romano. No obstante, Jesús no cambió su propósito. Él estaba destinado a llevar la cruz en conformidad con el plan de Dios, para que el precio del pecado pudiera ser pagado. Por esto, muy pronto las alabanzas de "hosanna" en los labios de los judíos desaparecieron, y comenzaron a vociferar: "¡Sea crucificado, sea crucificado!"
El amor de Dios y la obra redentora de Jesucristo fue tan grande que ni aun las piedras podían callar sus alabanzas. Nosotros, también, debemos vivir hoy alabando a Jesucristo con corazón puro, semejante al de los niños.
El tercer hecho
El tercer hecho es: "Jesús es el Rey de reyes". Cuando Jesús entró en Jerusalén el pueblo tendió sus mantos sobre el camino y lo aclamó: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! (Juan 12:13).
¿Qué clase de rey fue Jesús? Él no utilizó un caballo, sino un asno. Un caballo es símbolo de guerra, mientras que un borrico es símbolo de paz. Jesús vino al mundo como Príncipe de paz (Isaías 9:6) para darnos la paz. Cuando nació, coros angelicales proclamaron que Él es el Príncipe de la paz:
¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! [Lucas 2:14]
Una prueba clara de que Jesús vino como rey está en el hecho de que la gente le tendió sus mantos en el camino. Podemos ver en 2 Reyes 9:13 que el pueblo puso sus mantos debajo de Jesús cuando él fue hecho rey. El hecho de que tendieran sus mantos para que sobre ellos pasara Jesús, nos indica en realidad que Él entró a la ciudad como rey.
Sin embargo, el reino de Jesucristo no es de este mundo; es un reino celestial. - Es el reino de Dios, que será regido por Jesucristo cuando Él vuelva otra vez. Gracias a Cristo llegamos a ser ciudadanos del reino de Dios, y Jesucristo se ha convertido en nuestro rey y señor. Cuando Jesús purificó el templo con la autoridad de un rey, nadie se le enfrentó. Muy pronto, Jesucristo regresará a la tierra como el Rey de reyes. Por lo tanto, todos los días debemos alabarlo como nuestro Príncipe de paz, y vivir con esperanza y gozo, esperando su regreso.
Aplicación:
a. Que así como Jesús tuvo una actitud humilde y pacífica cuando entró en Jerusalén sobre un asno, seamos nosotros ejemplos de paz y humildad para los demás.
b. Que debemos ser creyentes que demos gloria y alabanza a Jesucristo.
c. Que seamos creyentes que demos la bienvenida a Jesucristo en su venida, como el Rey de reyes.
d. Reconocer a Jesucristo como nuestro Señor, salvador y guía en nuestra vida.
Oración:
Padre Celestial, reconozco que mi vida ha sido un desastre, que la guianza humana que he tenido hasta ahora no ha sido suficiente para librarme de los errores del pecado. Pero ahora yo te pido perdón por mis pecados.
Reconozco que tú enviaste a tu Unico Hijo, Jesucristo, para traerme liberación espiritual, moral y emocional. Yo recibo a Jesucristo en mi corazón como mi guia, como mi Rey y Señor.
Gracias por tu perdón y por la sangre de Jesús que me limpia de todo pecado.
Lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

domingo, 3 de marzo de 2013

The Avengers 10 lecciones que podemos aprender de la película



en la evangelización de la juventud, un ministerio titulado: “Atrévete a compartir”, escribió un breve ensayo para el diario The Christian Post con el fin de provocar la reflexión sobre cómo trabajar juntos y que esto puede conducir a la iglesia para ganar siempre.

En este artículo se basa en diez lecciones extraídas de la película logrando encontrar enlaces bíblicos para los cristianos para que estos puedan entender el pensamiento sobre la guerra espiritual. Por ejemplo, el escudo del Capitán América (interpretado por el actor Chris Evans) se puede interpretar como el escudo de la fe que describe el libro de los Efesios.
Pero no sólo son las armas de los súper-héroes que se pueden conectar con los mensajes de la Biblia, sino que todos estamos llamados a la misión de salvar a la gente cita en Filipenses 1: 27: “…firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio”.
He aquí las diez lecciones de Los Vengadores, que según el pastor la iglesia puede aprender

1. Es difícil hacer que las personas luchen juntas, pero cuando se deciden a hacerlo, la gente se salva (Filipenses 1:27).
Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio,

2. Los Vengadores aprendieron a lidiar con sus diferencias (Gálatas 3:28).
Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

3. Bruce Banner (Hulk) tiene una gran “fuerza interior” que puede usarse en cualquier momento (Efesios 6:10).
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.


4. La armadura de Iron Man, es impenetrable y sabe cómo usarla (Efesios 6:13).
Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.


5. El escudo del Capitán América, es poderoso y sabe cómo usarlo (Efesios 6:16).
 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.


6. Thor, empuña un arma capaz de destruir al enemigo (Efesios 6:17).
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios


7. Hulk, no inclinarse ante otros dioses [como Thor y Loki] (Éxodo 20:3).
No tendrás dioses ajenos delante de mí


8. Ellos no tienen un plan de ataque. Ellos sólo tienen un plan… atacar (Santiago 1:22).
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.


9. Su líder tiene cicatrices (Isaías 53:3-6).
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

10. Ellos están unidos por un objetivo común (Mateo 28:18-20).

18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.