sábado, 10 de enero de 2015

Venciendo la tentación sexual


2Sa 11:2 Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.
2Sa 11:3 Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.
2Sa 11:4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.
Las relaciones de David con Betsabé y Urías. Era habitual que las actividades militares cesaran durante los meses de invierno, de modo que David reasumió sus operaciones militares contra Amón en el tiempo en que los reyes suelen salir a la guerra, o sea la primavera. El v. 1 no infiere que era la obligación de David acompañar a su ejército. Estar presente en persona no era necesario cuando una victoria israelita era tan segura. El ejército amonita fue destruido y su ciudad capital sitiada. Los israelitas ya eran poderosos, y la posición de David era muy segura. Sucede con demasiada frecuencia que un sentido de tranquilidad y seguridad es el preludio a un fracaso espiritual y moral.

Entonces, David estaba en su derecho de quedarse en Jerusalén, pero sus acciones son inexcusables.

2Sa 11:2 Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.
2Sa 11:3 Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.
2Sa 11:4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.

Introducción
Sea soltero o casado, divorciado o viudo, Dios conoce sus tentaciones y necesidades particulares confié en que el suplirá todas sus necesidades

19 El Señor no es deudor de nadie. La medida del dar de Dios es infinitamente más grande que la de
cualquier dar humano. La promesa de Dios es suplir todo lo que él ve que necesitamos, y no solamente fuera de, sino conforme a [en la medida de] sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Teniendo mentalidad diferente

No importa lo que hagan los demás
1Jn 2:17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Huyendo de la tentación
1Jn 2:16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
2.16 El término griego traducido aquí por vida también puede traducirse por riquezas, y se refiere a los bienes materiales y a todo aquello que puede dar lugar a la ostentación y al orgullo.
1Jn 2:16 Esto es, desenfreno por los deleites carnales. Es decir, el deseo vehemente e incontrolado de poseer todo lo que ven los ojos. Esto es, la ostentación arrogante que produce la opulencia.



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